En este día sábado muchos de los medios informativos del país reflejaron el desalojo de Gualeguaychú de una manera exagerada, contribuyendo así a generar un clima de nerviosismo entre los argentinos. Muchos de ellos soslayaron sobre la resistencia a cumplir con la ley de los manifestantes.
No hubo represión, eso no queda duda al ver los videos de lo sucedido en la ruta. La salida de un partido de fútbol los días domingos tiene episodios violentos que justifican la palabra represión. No se utilizaron balas de gomas, ni gases lacrimógenos, no se apaleó a los manifestantes. Sólo fueron reducidos por tres o cuatro efectivos aquellos que fueron detenidos. La detención de De Angeli fue la que más tumulto provocó, incluso las piedras furon lanzadas por los manifestantes al tratar de impedir el traslado del dirigente.
Sin embargo algunos movileros de los canales contaban con sus palabras cosas distintas a las que las imágenes mostraban. Incluso algunos medios online medios nacionales llegaron a hablar de "salvaje represión".
Los cacerolazos, que por suerte fueron muy pocos y no muy poblados, ya que eso evita situaciones de males mayores, fueron descriptos como si nubieran participado millones de personas.
Es menester que ante esta situación que vive el país, los periodistas cumplan con el pedido que la iglesia argentina realizó en el día del periodista,en el sentido de la responsabilidad en la contribución a la paz y a la concordia de los argentinos.
La brutal transferencia de recursos del interior a las provincias centrales que presupone la eliminación o atenuación de las retenciones involucra también a las futuras partidas para la UNT.