Una iniciativa legislativa plantea reemplazar el actual esquema del impuesto automotor por una tasa de circulación basada en el uso real de calles y rutas, para corregir distorsiones y desigualdades entre contribuyentes.
Los biocombustibles se utilizan en el corte obligatorio con los combustibles y sus eventuales subas son trasladadas de manera automática por las petroleras a sus precios en surtidor.